La exposición Bowie is muestra la cosmogonía en expansión que hizo de él lo que era y la explicación de cómo encajó todo en su universo.









La exposición Bowie is muestra la cosmogonía en expansión que hizo de él lo que era y la explicación de cómo encajó todo en su universo.
Con el disco Revolver el rock se elevó a un nivel superior en todos sus aspectos: en la forma de concebirlo, de grabarlo y de escucharlo.
No se puede ser un músico trascendente sin una tradición literaria. Cada exponente del rock ha elegido la suya. Springsteen, por supuesto.
Horace X se creó reuniendo dentro de sí a la diversidad, esa rara avis que crece de manera silvestre y libre en el mejor asfalto citadino.
Serge Gainsbourg siempre mostró su gusto por los juegos de palabras en sus temas, los cuales resultaban polémicos, burlones y divertidos.
Delmore Schwartz, ese escritor maldito que avisaba sobre el lado oscuro de la vida e influyente protagonista para la inteligencia rockera.
Tras la historia de John Fogerty y Creedence Clearwater Revival hay otra, paralela, construida con la infamia de un personaje canallesco.
Las strippers poseen la llave de los deseos, y la dádiva mágica más justa para convencerlas de sacarla de sus ropas es la música adecuada.
B. B. King y sus eléctricas caricias, moldeadas en la negra Gibson, ilustrará siempre las emociones con la suavidad de un hombre vulnerable.
Con bandas como Vintage Trouble y St. Paul & The Broken Bones se dan cita y refrescan momentos de la historia musical de antaño y de hogaño