692. Miles Davis – IV: Creador de obras maestras (In a silent way)

Por Sergio Monsalvo C.

In a Silent Way

Supimos que vivía

porque excluyó los cánones

y arrancó con los dedos sus murmullos

 

quiso ser un pájaro/

  batir las alas eléctricas/

bañarse en luz violeta/

 

en un cuento sin palabras

fue el suspenso y el climax

el ser y la nada

 

tañó campanas

en quedas notas

de alebrije aventurero

 

jugó a dejar abiertas sus cisternas/

con las posibilidades del silencio/

con la relatividad del tiempo/

 

con necesidad eterna

por descubrirlo todo

soñó tocando el sueño inusitado

Sergio Monsalvo C.

En 1969 los cambios musicales anunciaban el giro radical que Miles Davis efectuaría en su álbum In a Silent Way. En él empleó una sección rítmica más amplia, la guitarra eléctrica y múltiples teclados eléctricos. En lugar de concentrarse en complejidades armónicas o en el sutil juego entre el solista y la sección rítmica, la música se distinguió por texturas múltiples generadas por improvisaciones simultáneas tanto de los metales como de la sección rítmica.

Davis siguió explorando múltiples referencias culturales y musicales en la serie de álbumes que grabó a la postre, donde se escuchan, por ejemplo, ritmos funk a la manera de James Brown, interpretaciones guitarrísticas inspiradas en Hendrix, la sítara y las tablas, improvisaciones libres y estructuras musicales abiertas, estas últimas aparentemente inspiradas en las ideas de Stockhausen.

Con In a Silent Way, Davis se adentró más “en la idea de la interpretación como proceso”, según sus propias palabras. El trompetista nutrió sus experimentos multiculturales con grupos interraciales e internacionales, los cuales describió —a veces en términos racialmente esencialistas— como un producto de su deseo de combinar las habilidades características de músicos tanto negros como blancos a fin de trazar un nuevo rumbo para su música.

Cualesquiera que hayan sido las aspiraciones que llevaron a Davis a traspasar las fronteras del jazz, las acompañó la convicción del músico de que el jazz era un arte que tenía que evolucionar y que los artistas tenían el deber de acercar su música a los jóvenes.

Durante los sesenta, las redes educativas se habían desintegrado en las comunidades negras y las oportunidades de dar conciertos en áreas urbanas empezaron a escasear, conforme la naciente desindustrialización, los programas de renovación urbana, los programas discriminatorios de préstamos a la vivienda, la construcción de carreteras y otros factores provocaron la degeneración de las infraestructuras urbanas y fomentaron la huida clasemediera a los suburbios.

Para empeorar la cosa, después de que el jazz de la posguerra alcanzó una cima de popularidad y rentabilidad alrededor de 1960, la competencia de otros tipos de música y medios dio inicio a un periodo de decadencia en el negocio del jazz, durante el cual la industria de la música empezó a canalizar sus recursos cada vez más hacia el rock y el soul.

Davis fue uno de un gran número de músicos afroamericanos quienes a fines de los sesenta y comienzos de la década siguiente buscaron revitalizar el jazz y alcanzar a un público más joven incorporando diversos aspectos de la música popular contemporánea.

De tal manera, In a Silent Way se mantuvo fresco e influyente hasta el día de hoy. Se ha destacado como elemento fundamental de la cultura contemporánea (tecnológica) es el remix (remezcla). Esta hechura musical alcanza a un público mucho más amplio del que un artista cualquiera pudiera atraer con una práctica que descansara de manera exclusiva en el dualismo típico entre las grabaciones en estudio y las presentaciones en vivo.

Ejemplos experimentales recientes han sido muchos, aunque el disco que destaca sobremanera es Panthalassa, con música de Miles Davis remezclada por Bill Laswell (y a la postre Panthalassa: The Remixes, ambos bajo el sello Columbia).

El hecho de que Bill Laswell se haya acercado en 1998 al Miles Davis de fines de los años sesenta y comienzos de los setenta sorprende, por una parte, ya que este sutilizador sonoro hasta entonces (y posteriormente también) no había dejado de mirar al frente, pero por otra parte también es lógico, porque desde siempre han existido muchos paralelos evidentes entre Davis y Laswell.

En el álbum Panthalassa ubica en un nuevo contexto material a los álbumes In a Silent Way (1969) y On the Corner (1972). Laswell les dejó su irisación misteriosa a las cintas originales y no las convirtió al dub o ambient. Estos discos fueron muy influyentes en su momento y todo ha cambiado desde entonces.

Miles Davis descubrió cosas que apenas se están encontrando ahora. In a Silent Way es un disco definitivamente del contemporáneo ambient. Tiene toda la cualidad del trance, los músicos no ejecutaron cambios, el bajo y la batería apenas variaron. Se tomaron su tiempo para las modulaciones y no cambiaron de acorde cada cuatro beats.

La oportunidad de Laswell para trabajar con estos discos significó un gran desafío para él, porque fue la música con la que creció y porque sabía que nada en ellos tenía relación con las grabaciones originales. Sólo eran productos elaborados en el estudio. Miles Davis había realizado un enorme cambio musical en el jazz de 1969, como Glenn Gould lo había hecho en la música clásica, los Beatles en el pop y Jimi Hendrix en el rock.

No se trataba de editar, cambiar, repetir, omitir o agregar nada. Lo que Miles hacía en ese entonces era el principio de una sensibilidad y de un idioma que hoy manejan los más importantes productores y DJ’s.

No, el trabajo de Laswell no tiene nada que ver con el de Teo Macero como productor (fue el primero en trabajar con aquellos materiales). Así que de entrada escuchó las cintas, y descubrió por qué en los discos sólo se encuentra una forma muy drástica de edición manual de las cintas. In a Silent Way, por ejemplo, era una pieza mucho más larga. De On the Corner Laswell contó, a su vez, con seis cintas que nadie más había escuchado.

El de Panthalassa no fue tanto un trabajo concreto como de esfuerzo mental y psicológico. Laswell primero tuvo que evocar la época de las grabaciones. Eso no fue fácil, porque sucedían muchísimas cosas inconcebibles e impresionantes cada semana en aquel entonces. Laswell quiso volver a captar esa energía.

Para eso leyó mucho acerca de la época y sobre Miles y habló con las personas que estuvieron con él en ese momento. Con Allen Douglas, por ejemplo, quien fue una especie de mentor. Fue él quien organizó la sesión con Miles Davis, Jimi Hendrix y Tony Williams que finalmente no se dio, porque faltó el dinero para realizarla.

La energía del hip hop y del ambient, la fuerza que resultó tan atractiva en los años noventa, ya existía en la música de los sesenta y setenta. Hoy en día, todos los músicos y productores manejan el espacio, las atmósferas y las habitaciones cuadridimensionales, pero eso no es nada nuevo. Nada brota sin raíces. Stockhausen, por ello, fue y es muy importante para la música electrónica.

Panthalassa fue para Laswell una especie de diálogo póstumo con Miles Davis y así se siente, porque se aproxima mucho a los planes que ambos discutieron en aquel entonces (fines de los setenta), pero que nunca se pudieron concretar.

Sacó tanta emoción, tanta inspiración y formas de hacer de esa música que con el paso del tiempo empezó a pensar en cómo podría devolverle algún día algo de lo que le había dado. Panthalassa fue la respuesta. Y con ella logró que el pasado del avant-garde y su futuro confluyeran finalmente.

OJO: VIDEO PARA LA OREJA: Panthalassa – Shhh (Sea4 Miles Remix), YouTube (krab85)

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